Sierras y valles donde florecen bellas historias


La provincia de Córdoba en su totalidad es un gran destino turístico, con propuestas que van desde su histórica capital hasta las decenas de ciudades y pueblos que se distribuyen en zonas de sierras y valles. Durante el verano se multiplica la llegada de visitantes, provenientes de Buenos Aires y de buena parte del interior, pero también de la propia Córdoba, que aprovechan para conocer un poco más las bellezas de esta provincia. Veamos algunas de las principales regiones turísticas ideales para disfrutar del verano cordobés.



Las serranías siempre invitan a realizar caminatas y ascensos con diversa dificultad.
 
 

 

 

El Valle de Punilla es uno de los destinos más populares de Córdoba, ubicado al oeste de la ciudad de la provincia, con más de 30 localidades, entre las que destacan Carlos Paz, principal atractivo turístico, famoso por su cartelera teatral y opciones nocturnas, y localidades como Capilla del Monte, con su calle techada y su halo de misterio en torno del cerro Uritorco, y Cosquín, sede del Festival Nacional de Folclore, el más importante del país, durante enero.

A lo largo de la sinuosa Ruta 38 que atraviesa las sierras se ubican otras ciudades como Huerta Grande, con una exquisita propuesta gastronómica; La Cumbre, con su magnífica cancha de golf y lugares para vuelo en parapente; La Falda y su imponente Hotel Edén; Los Cocos y un atractivo laberinto de arbustos, y la localidad de Tanti con su hermoso balneario.

Punilla alberga cinco diques importantes: San Roque, El Cajón, Los Alazanes, La Falda y San Jerónimo, en los cuales se puede pescar y practicar deportes náuticos a vela y a motor. En toda la región es posible realizar actividades de turismo aventura: caminatas, cabalgatas y rappel.

Desplazándonos hacia el cordón de las Sierras Grandes, cercano a Tanti, se encuentra el macizo Los Gigantes que se ha transformado en uno de los centros de escalamiento en roca más importantes del país.

Otros puntos imperdibles de Punilla son el mirador de Cuchi Corral, próximo a la ciudad de La Cumbre, óptimo para la práctica de parapente y aladeltismo; el Parque Autóctono Los Terrones, ubicado a 14 km de Capilla del Monte y la maravillosa Cueva de los Pajaritos, cercana a Tanti.

Viaje a los grandes lagos

El Valle de Calamuchita es otra de las grandes regiones turísticas de Córdoba, ubicado al suroeste de la capital, contenido por cordones de las Sierras Chicas y Sierras Grandes. Esta zona se caracteriza por sus grandes lagos como el dique Los Molinos, el Embalse Río Tercero, el dique Piedras Moras, la Segunda Usina y el Embalse Cerro Pelado, en los cuales se practican deportes acuáticos como navegación a vela y motor, kitesurf, kayak y moto de agua. El embalse más importante de la región es el de Río Tercero, en tanto que los ríos más visitados durante el verano son El Espinillo, Los Reartes, el río del Medio y el río Santa Rosa, que cuentan con balnearios y paradores.

Hay más de 20 localidades turísticas: sobresalen Santa Rosa, con sus confortables balnearios y paradores; Villa General Belgrano, con su gastronomía europea; Villa Berna, con sus bosques de pinos, robles y abedules; Villa Alpina, con su maravilloso río; La Cumbrecita, con su tradicional arquitectura; Almafuerte, con su imponente Dique Piedras Moras; Embalse, con su lago y su festival de verano, y la ciudad de Río Tercero, con su emblemático balneario sobre el río homónimo.

La presencia del cerro Champaquí, de 2.790 metros de altura, incorpora además una belleza inigualable al paisaje. Es el más alto de la provincia de Córdoba y se ha transformado en uno de los referentes nacionales del turismo aventura, ya que resulta un escenario ideal para la práctica de trekking, cabalgatas, travesías 4x4, rappel y escalada en roca.

Detrás de las sierras

Partiendo desde Córdoba capital hacia el oeste, por el Camino de las Altas Cumbres, por la Ruta Nacional 20, se llega al Valle de Traslasierra. Esta región destaca por sus particularidades naturales y por lograr una síntesis magistral entre el paisaje y el espíritu serrano.

Tres embalses, un imponente cordón montañoso, volcanes, palmares, bosques y ríos, convierten a esta zona en un destino ideal para el descanso y la recreación.

Traslasierra se encuentra atravesada por numerosos ríos y arroyos de aguas claras y lecho arenoso, los cuales descienden desde las montañas dando origen al Embalse La Viña. Este dique se destaca por su muro de contención de 102 metros, que es el más alto del país y Latinoamérica.

Allí se pueden practicar deportes náuticos como windsurf, kayak, canotaje, remo y pesca de pejerrey, entre otras especies. Durante el verano los ríos Mina Clavero y Panaholma, con bellos balnearios, son los más concurridos. Este valle alberga más de 20 localidades turísticas, entre las que se destacan importantes ciudades, comunas y parajes, como Villa Dolores y Mina Clavero, que constituyen los centros urbanos más destacados; les siguen los pueblos de Nono, Villa Cura Brochero, Las Rabonas, Los Hornillos, Villa de las Rosas, Las Tapias, San Javier, Yacanto, Luyaba y La Paz, todas con un paisaje espléndido y distintivo.

Aquí se encuentran tres de las áreas naturales protegidas más importantes de la provincia: el Parque Nacional Quebrada del Condorito, la Reserva Hídrica Pampa de Achala, y la Reserva Natural Chancaní, en donde se desarrollan actividades al aire libre como observación de fauna, caminatas y cabalgatas. A su vez, la quebrada del Condorito es el único parque nacional que alberga la provincia de Córdoba, ubicado dentro de los dominios de la Reserva Hídrica Pampa de Achala, con una grieta de más de 800 metros de profundidad donde habita una colonia de cóndores andinos, especie en peligro de extinción en toda Latinoamérica.

A estas posibilidades se suma una atractiva ruta gastronómica, que ofrece a los visitantes recorridos por distintos establecimientos para conocer las tradiciones gastronómicas criollas.

El camino del olivo, hierbas aromáticas, infusiones serranas, escabeche de queso de cabra, son sólo algunos de los productos recomendados. Además, el valle propone un interesante circuito de turismo cultural y religioso, que encuentra su epicentro en la localidad de Villa Cura Brochero, donde desarrolló su obra cristiana el párroco José Gabriel del Rosario Brochero, más conocido como el «Cura Gaucho».

En Nono, los visitantes pueden conocer el museo polifacético Rocsen, que alberga más de 22.000 piezas vinculadas a las ciencias, el arte y la tecnología.

Explorando el norte

Menos conocido por el turismo, el norte de Córdoba es una región fascinante. Su encanto distintivo se refleja en los senderos trazados por la historia, en la amabilidad de su gente y en sus paisajes ricos en naturaleza. En estas tierras se conjuga una exquisita tradición gastronómica y artesanal, que rescata la esencia criolla.

Allí se ubican dos de las áreas naturales más importantes de la provincia: Monte de las Barrancas, un oasis en las salinas; y la Reserva Natural y Cultural Cerro Colorado, que constituye uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país.

En el plano cultural, el norte cordobés propone descubrir una porción del legado histórico de la orden jesuita, recorriendo tres de sus estancias declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: Jesús María, Colonia Caroya y Santa Catalina. A este circuito se suma la posibilidad de recorrer el Antiguo Camino Real al Alto Perú, con sus postas históricas que han sido puestas en valor por el Gobierno provincial.

Localidades como Ischilín, Tulumba, Totoral, San Pedro Norte, Cañada del Río Pinto y San Francisco del Chañar se destacan por conservar el estilo colonial resguardando el pasado y las tradiciones religiosas.

Serranías verdes

Sierras Chicas es una región con abundante vegetación, ubicada a pocos kilómetros de la capital, que posee ciudades con adecuada infraestructura y pequeños pueblos de particular tranquilidad y hermosura. Caminar frente a la centenaria capilla de Candonga, por los senderos de la historia, perderse en las costas verdes del valle, explorar las laderas de las montañas, bailar al son de los corsos de verano, navegar en el dique La Quebrada, visitar el Cristo del Ñu Porá y jugar al golf en Ascochinga son sólo algunas de las posibilidades.

Del Che a Falla

El área turística de Paravachasca reúne naturaleza y cultura a partir de un importante patrimonio histórico-arquitectónico reflejado en las construcciones de finales del siglo XIX. La ciudad más destacada es Alta Gracia, que formó parte de un relevante asentamiento aborigen y religioso. En esta región los jesuitas construyeron la imponente estancia, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Además se puede recorrer la Casa Museo donde vivió Ernesto Che Guevara durante su infancia y adolescencia, y el Museo Manuel de Falla, en el que se exponen objetos personales del reconocido músico español.

El valle incluye además un rosario de pequeñas localidades turísticas, ideales para quienes buscan descanso y aire puro. Anisacate, Villa La Bolsa, La Paisanita y Los Aromos son las más reconocidas. El lugar más visitado es el dique Los Molinos, en el que se puede pescar y practicar deportes náuticos.   

Fuente: ambito.com 


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